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Sede Provincial

Dirección: Avda. Menéndez y Pelayo, 32 41071 Sevilla
Teléfono: Centralita 954 55 00 00

No siempre ha tenido la misma sede la Diputación de Sevilla; existen noticias de su ubicación en la calle Zaragoza, desde la cual se traslada a la calle de los Reyes Católicos, núm.12, en 1917.  Hacia 1920, un nuevo cambio de sede lleva a la Diputación a establecerse en la calle Pajaritos (entonces, calle Montes Sierra).  Desde allí, un posterior traslado en el año 1929, fija la sede de la Diputación sevillana en la plaza del Triunfo.

La celebración de la III Asamblea Nacional de Diputaciones coincide con la  inauguración de la  nueva sede de la Corporación en la plaza del Triunfo. El edificio, remodelado para este fin, se levantaba sobre el solar que, en tiempos, ocupaba el hospital del Rey (también llamado del Pilar). 

Con el paso del tiempo, la Casa Palacio provincial resultó insuficiente para acoger todos los servicios y dependencias de la Diputación, cuya dispersión a principio de la decada de 1990 era ya motivo más que suficiente para pensar en una nueva sede, más amplia, que pudiera reunirlos a todos. Por esto, la Diputación inició la búsqueda de un edificio adecuado para la nueva sede. Después de descartar varias soluciones, como el hospital de las Cinco Llagas (que era propiedad de la Corporación), se iniciaron las negociaciones con el ministerio de Defensa, para adquirir el antiguo cuartel de la Puerta de la Carne.

Este edificio, que fuera cuartel de Ingenieros  -y, finalmente, cuartel de Intendencia-, levantado a finales del siglo XVIII se encontraba desocupado desde hacía varios años, cuando en 1993  lo adquiere la Diputación. Se iniciaron las obras de adaptación del viejo cuartel, y se levantaron dos edificios de nueva planta en lo que fue patio de cocheras del acuartelamiento.  Fue, precisamente, en este espacio donde se encontró una necrópolis judía de la Edad Media, junto con restos que atestiguaban la ocupación del lugar ya en época romana..  Sobre la excavación arqueológica que se llevó a cabo, la Diputación editó un libro que llevaba por título De la Muerte en Sefarad , obra de varios autores, coordinados por Isabel Santana.

El proyecto de la nueva sede se encargó a los arquitectos Antonio Ortiz y Antonio Cruz; finalizadas las obras en 1994, ese mismo año se efectuó el cambio de sede, y se centralizaron en ella todos los servicios de la Diputación. Los servicios administrativos ocuparon el edficio del antiguo cuartel, renombrado como edificio A, y uno de los edficios de nueva planta -el llamado edificio B.  El tercero de ellos -el edificio C-, no tenía ese carácter administrativo, sino más bien político por cuanto acogía  los despachos de los distintos grupos políticos y la sala de Plenos. También la Presidencia de la Corporación se ubicó en él: Antiguo Cuartel de Caballería llamado de La Carne de Sevilla.

 

Razones de su importancia

  • El edificio que nos ocupa es el primero y único en Sevilla destinado al alojamiento de tropas desde mediados del siglo XVIII.
  • Muestra del prototipo de los modelos de cuarteles que imperan en España a lo largo de gran parte de los siglos XVIII y XIX.
  • Asimismo es una de las primeras obras de las levantadas en Sevilla dentro de la estética tardo-academicista y/o del entonces incipiente Neoclasicismo.
  • Desde la creación de los Ejércitos permanentes con motivo del advenimiento a España de la Casa de Borbón, se construyen edificios exclusivamente para servir de acuartelamiento de tropas. Dentro de esta línea se levantó el Cuartel llamado de La Carne.

Proceso de Construcción
La petición fue formulada al Rey por el Intendente de Andalucía en 1783. El proyecto primitivo era mucho más completo. Aparte del Cuartel que nos ocupa contemplaba también la construcción de otro para las tropas de Infantería. El sitio elegido para levantar el nuevo Cuartel de Caballería , fue un espacio situado entre las Puertas de La Carne y la de Carmona, en un sitio ocupando terrenos municipales y por las llamadas Huertas Grande y Chica de Espantaperros. Estos terrenos se eligieron siguiendo una política de saneamiento de los aledaños a las puertas.

El lugar quedaba rodeado en gran parte por el Arroyo Tagarete. Las obras fueron comenzadas ese mismo año de 1785, siendo paralizadas al poco tiempo por llenarse los cimientos de agua , por lo que se decidió buscar otro emplazamiento. Finalmente en 1788 el sitio elegido para ubicar el nuevo edificio se situó a unos escasos cincuenta metros de las nombradas Huertas de Espantaperros, en el mismo de la Puerta de la Carne, de donde el Cuartel tomaría su nombre, un espacio que en los planos de la época se denominan Alturas de la Ciudad.

El terreno quedaba situado frente al matadero municipal  - de donde tomaba su nombre la puerta, ya que por ésta se suministraba la carne a la ciudad- y delante de la llamada Casa Rastro, edificio este último que en parte servía de anexo al matadero, sirviendo además de dependencias del escaso servicio de recogida de basuras y que desde 1773 se había instalado en la llamada - Oficina del Rastro - la Real Compañía de San Carlos y San Felipe, factoría ésta dedicada a la fabricación de quincalla.

Este nuevo lugar había servido en época medieval de cementerio a la comunidad judía. El 29 de abril, el Rey aprobaba el proyecto definitivo. El edificio se terminó en 1792, ocupándose con dos Escuadrones del Real Cuerpo de Carabineros como representante de Arma de Caballería.

Descripción del Edificio
Tiene puertas en los frentes del Poniente, que es la principal y de Levante. Un gran patio con una fuente en el centro con pilón para beber, por los cuatro frentes, caballerizas con pesebres y algunas habitaciones y sitio para cocina. Lo alto o segundo piso, son grandes Cuadras para habitar la tropa, y la techumbre son bóvedas que al descubierto forman espaciosas azoteas. Planta rectangular mide casi 100 metros en la fachada principal por 87 metros de fondo, siendo el patio de algo más de 60 metros de largo por casi 40 de fondo. Este patio queda rodeado en sus cuatro frentes por una arcada a manera de pórtico.

Las fachadas exteriores están concebidas de forma simétrica entre ellas. Presenta una sola entrada que comunica con el patio por el clásico túnel característico en los acuartelamientos españoles. Su decoración se limita a un recargamiento de mampostería actualmente pintado en almagro - que se repite en los demás huecos de la fachada -; encima de ésta se sitúa un simple balcón. A ambos lados de la portada se abren unos airosos huecos de ventanas, rectangulares y cerradas con rejas en la planta baja, y de arcos rebajados en al alta.

El mismo  esquema presenta la fachada posterior, mientras las laterales se diferencian porque en determinadas ventanas se sustituyen por óculos, al parecer producto de alguna reforma decimonónica. Todos los paramentos están coronados por una gran cornisa que sostiene un antepecho de mampostería rodeando la azotea de la cubierta superior ya nombrada por Félix González de León.

Análisis Artístico
Podemos suponer que este edificio aunque hoy nos resulte familiar e identificativo con una zona de la ciudad, debió ser cuando menos sorprendente en su época al romper su fisonomía de forma estrepitosa los esquemas convencionales de la tradicional arquitectura sevillana.

Nos encontramos ante una obra concebida con las cargas de sobriedad, claridad compositiva y monumentalidad, características del Academicismo imperante en la época; a las que hay que sumar una gran dosis de novedad.

La sobriedad se manifiesta en esa casi total carencia de ornamentación, limitada al recargamiento de los huecos de fachada por medio de sencillas molduras y a la gran cornisa de remate de sus cuatro caras. Esta falta de ornamentación se hizo de forma consciente de acorde con la mentalidad Aracionalista de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que tanto incidió en la formación de los arquitectos del momento.

Fruto de la funcionalidad del destino del edificio será su claridad compositiva. Las soluciones arquitectónicas se realizan en función del uso del mismo: como alojamiento de tropas y ganado; de aquí los espacios luminosos, ventilados y con los mayores avances higiénicos del momento. Su monumentalismo vendrá dado por los volúmenes del edificio, su marcado acento de horizontalidad y la perfecta simetría de su planta.

La novedad está en el uso de arco rebajados, tanto en los huecos como en las bóvedas, sin duda uno de los primeros modelos en la arquitectura sevillana, aunque ya existían algunos precedentes en la Fábrica de Tabacos con connotaciones distintas que en Cuartel de la Carne, elemento este que por la gran profusión en que fue utilizado en el siglo siguiente, constituye Tarjeta de Identidad de los edificios de esa época.

Autoría
Tradicionalmente se atribuye la paternidad de las obras al ingeniero y arquitecto militar Juan Martín Cermeño. Hay que decir que es errónea , la ejecución de la obra se debió a Antonio Hurtado. Nacido en el pueblo toledano de Polán hacia 1727, debió morir hacia 1808. Realizó obras por toda España, fortificaciones de la ciudad de Cádiz y acuartelamientos en Córdoba y Sevilla.

Hay que decir que el autor no realizó una obra original, sino que copió prácticamente de forma literal el proyecto de Cuartel realizado por Juan Martín Cermeño para la ciudad de Réus en 1751. 

Las Nuevas Edificaciones
Si la intervención sobre el antiguo cuartel del siglo XVIII ha sido respetuosa con sus características. Sólo unas nuevas escaleras- construidas según el patrón de las ya existentes- y la inclusión de ascensores y aseos ha permitido su adaptación al nuevo uso: fundamentalmente oficinas abiertas.

Las nuevas edificaciones tienen acceso a través del patio central del cuartel. Los dos edificios- de tres plantas el destinado a uso estrictamente administrativo y de cuatro el que alberga los usos de representación política-, junto a un muro de cerramiento a la calle lateral y el propio edificio existente, conforman un nuevo patio que aparece desplazado respecto al patio central del antiguo cuartel. Sobre este tipo de desplazamientos esta concebida toda la planta.

Si se acaba de citar la relación entre patios, es porque también al atrio que conecta ambos edificios está desplazado respecto al eje central de acceso, y un atrio más pequeño que incluye entradas secundarias se sitúa en un ángulo del edificio administrativo, remitiéndose tanto el atrio  principal como al cuartel frente al que se halla.

Patio y atrios conforman un conjunto de vacíos, al que se superpone, a su vez, el formado por los dinteles de piedra que aparecen sobre los paños acristalados de las oficinas. Un cierto hermetismo estructural informa también todo el proyecto, pues los auténticos mecanismos estructurales quedan ocultos frente al sistema estructural que parecen formar los paños recubiertos de piedra.

A pesar de la diversidad de huecos-verticales en fachadas exteriores y muros cortina en interiores-, los materiales empleados: piedra, carpinterías y cristal, casi del mismo color, provocan una sensación muy unitaria en un edificio que, pese a sus evidentes diferencias, aspira a ser un complemento mudo y elegante del edificio antiguo.