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Encina

El grupo de los Quercus perennifolios ibéricos (España y Portugal) está integrado por las dos especies Quercus ilex (ilex) y Quercus suber denominadas respectivamente de manera común encina y alcornoque. 

 PLANTA UNA ENCINA

EncinaRama de encina 

Este plantón es de encina. La bellota de la que ha nacido en la tierra proviene del Monte San Antonio, una finca de patrimonio forestal de la Diputación Provincial de Sevilla, en el término municipal de Cazalla de la Sierra, en la que también cuidamos de las ovejas churras lebrijanas y de las cabras serranas, dos razas ganaderas autóctonas en peligro de extinción.

La encina (Quercus ilex) es un árbol mediterráneo. Autóctono por excelencia. Destaca por su rusticidad, su capacidad para adaptarse a distintos tipos de suelos y su longevidad. Desde tiempos antiguos, las encinas han sido valoradas por su madera, su sombra y por el fruto de la encina: la bellota, un alimento fundamental para la fauna silvestre.

Las encinas son árboles principales en los montes mediterráneos para la regeneración del suelo y la conservación de la biodiversidad. Sus raíces profundas ayudan a retener la capa superior de la tierra y evitar la erosión. Por eso, verás que incluso una encina pequeña puede empezar a mostrar esa fortaleza y versatilidad desde sus primeros meses de vida.

Queremos pedirte que cuides de esta encina un año… (por lo menos)

¿Qué tienes que hacer?

Primero, plantar esta encina en una maceta (si la vas a comprar, que no sea de plástico). Puedes reutilizar tetra bricks haciéndole incisiones en la base para que drenen bien.

Haciendo el transplante correctamente y con los cuidados adecuados puedes disfrutar de una encina en una maceta muchos años. Eso sí, debes asegurarte de que tenga espacio para desarrollar sus raíces hacia abajo (observa que el plantón en el que te la hemos dado es alargado). Déjales espacio para que crezcan.

El riego se realizará con una periodicidad de 2-4 días evitando la humedad permanente del sustrato de cultivo.

No expongas la plantas durante los meses estivales a pleno sol.

Deja crecer tu encina durante al menos una temporada (planta de una savia) en la maceta.

Pasado este tiempo, ya podrías trasplantar tu encina joven al lugar definitivo. El mejor momento es en otoño o a principios de la primavera, ya que las condiciones son suaves y favorecen el enraizamiento.

Por lo tanto, tienes mucho tiempo para elegir el lugar en el que plantarás tu encina. Busca ese sitio en el campo. Asegúrate de que tendrá espacio para que crezcan sus raíces y piensa en la sombra, y el oxígeno que proporcionará. La encina desempeña un papel ecológico importante en nuestras sierras y es esencial para la conservación de la biodiversidad en su hábitat.

Mira este vídeo, que lo explica muy bien.

Entre todos, mejoramos el Planeta. Feliz Día Mundial del Medio Ambiente.