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de la provincia de Sevilla

La Exposición fotográfica Dragoman, de Aitor Lara, desde hoy en la Casa de la Provincia

Para este otoño el Área de Cultura y Ciudadanía de la Diputación de Sevilla ha programado en la Casa de la Provincia la muestra de fotografías DRAGOMAN, realizada por el fotógrafo Aitor Lara ( Baracaldo,1974) . Esta exposición está compuesta por 63 fotografías en blanco y negro, que son el resultado de un largo proceso de trabajo que Aitor Lara pudo desarrollar a lo largo de varios años y en diversos países (India, Burkina Faso, Cuba, Estados Unidos, entre otros) gracias a la Beca de Artes Plásticas que le fue concedida por la prestigiosa Fundación Endesa y la Diputación de Teruel en el año 2013 y que le permitió continuar su proyecto, iniciado en el año 2001, y que culmina en 2017 con esta selección de fotografías que se muestran a partir de hoy y hasta el 19 de noviembre.

El proyecto consiste en una suerte de ensayo fotográfico de retrato documental que se traduce en esta serie de fotografías cuyo germen de trabajo es retratar la profunda soledad y el desarraigo que arrastran muchas personas en las sociedades contemporáneas de diferentes áreas del mundo, enmarcados en la crisis de valores generada por el sistema. La idea central de este proyecto parte de la vigencia interpretativa del concepto de la máscara. Estas fotografías son de extraordinario valor artístico, pero también de un relevante valor antropológico y social, por lo que 'nos parece oportuno incorporarlos en su día, como muestra temática, a nuestro circuito de exposiciones por la provincia', ha expresado la diputada de Cultura y Ciudadanía, Rocío Sutil.

La muestra Dragoman se expuso por primera vez en el Museo de Teruel, de la Diputación de Teruel, institución que ha colaborado con la Corporación Provincial de Sevilla en la producción de la exposición. Tras su paso por la Casa de la Provincia, pasará a formar parte del Programa de Fomento y Cooperación Cultural, iniciando su itinerancia por los municipios de la provincia, circuito en el que permanecerá hasta finales del 2018.

La obra de este artista se ha visto reconocida desde sus comienzos con algunas de las más importantes distinciones y premios fotográficos de nuestro país: I Beca de Fotografía Juana de Aizpuru en 1999, Premio Photo-España Ojo de Pez de Valores Humanos, la Beca Ruy de Clavijo concedida en 2004 por Casa Asia, Premio Europa Multicultural Médicos del Mundo en 2008, Beca de Artes Plásticas Endesa 2013. En 2017 ha sido becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación junto a destacados artistas españoles y extranjeros para el desarrollo de un proyecto en la Academia de España en Roma.

Su trabajo ha sido valorado por una de las más importantes y reconocidas personalidades actuales en el ámbito de la fotografía, Cristina García Rodero, quien lo ha promocionado para la nominación internacional a la prestigiosa Beca Magnum Foundation.

Horario de la Salas de Exposiciones de la Casa de la Provincia :

De martes a domingo de 10 a 14.00 y de 18 .00 a 21.00 h

Lunes cerrado

DRAGOMAN, POR AITOR LARA

Descripción del proyecto.

Dragoman es un término arcaico de origen oriental que servía antiguamente para designar a las personas que ejercían labores de traducción lingüística en épocas de guerras. La creación artística, al igual que la tarea del intérprete, es un proceso generador de significados. En este caso, la imagen fotográfica se constituye en el ejercicio de interpretación del autor a través de su viaje por diferentes mundos.

La idea central de este proyecto parte de la vigencia interpretativa del concepto de la máscara con el que se ha realizado un ensayo fotográfico de retrato documental con el apoyo de la Beca Endesa de Artes Plásticas. El germen de este trabajo es la profunda soledad y el desarraigo que arrastran muchas personas en las sociedades contemporáneas de diferentes áreas del mundo, enmarcados en la crisis de valores generada por el sistema. Es un proceso que genera nuevas formas de búsqueda identitaria, nuevas vías de interpretarse, nuevos sentidos de la trascendencia que actúan también, en ocasiones, de refugio espiritual.

Desarrollo conceptual del proyecto.

El ser humano se enmascara y al hacerlo genera sentido. Ataviado con expresiones terribles, funestas, patéticas, festivas, solemnes o impúdicas, el ser humano se enfrenta al mundo con su rostro encubierto. Sin embargo, al terminar la representación, al guardarse en la intimidad de sí mismo y reposar tranquilo en su soledad, se mira al espejo y se despoja del rostro que lo hizo ser alguien (durante el festejo), encontrando que su verdadero rostro, su persona, es su máscara auténtica e intransferible. En palabras de Susan Sontag: “una persona es una acumulación de apariencias a las que se puede extraer, mediante el enfoque apropiado, capas infinitas de significación”.

La realidad misma es una máscara o, como bien supo testimoniar Cioran: “lo que parecía acumular todo los títulos de lo real no es ya más que un rostro ¿Un rostro? Ni siquiera; sólo un disfraz, una simple apariencia [...]. El «destino» no es más que una máscara, como máscara es todo lo que no es la muerte”. Lo que, lejos de mostrarse como una metáfora desgastada, presenta un profundo trasfondo filosófico que hunde su significación en uno de los valores más preciados del discurso occidental: la verdad. Concebir la verdad de esta forma tiene algo de maravilloso, algo de siniestro, por eso es tan fascinante. Nos arrima a un vacío que da vértigo, horror vacui, a un abismo que resulta difícil dejar de mirar y que nos seduce brutalmente. Por eso el mundo se convierte en una terrible fiesta del delirio donde no hay seguridades, sólo el instante intempestivo.

Es desde esta experiencia radical de orfandad y desarraigo, desde donde podemos volver a pensar de manera originaria. Sólo desde ahí podemos arrancarnos nuestro malestar cultural. Sólo desde el sueño que es consciente de que sueña, es posible abandonar los paradigmas adormecedores. Sólo desde ahí podemos afirmarnos como personas.

Este proyecto se concibe como una investigación en los procesos de carnavalización contemporáneos. Mediante la estética del absurdo. En el sentido del abandono del discurso lógico y del realismo tradicional, que redunda en la plasmación de un universo más oscuro y monstruoso que se vislumbra desde las zonas más sórdidas, teñido de imágenes obsesivas y grotescas. Lugares donde se transforma lo real en un tejido complejo que adquiere tantas identidades como temores y deseos psíquicos rescata.

La pugna de poder entre las oscuras tinieblas y la luz de un mundo maravilla, la pérdida del referente de la realidad en el discurso y la carnavalización como proceso de la hilaridad colectiva de las identidades muestran, de algún modo, la máscara que cubre esta quimérica fábula de soledad y abandono que somos. La máscara se convierte, en palabras de Walter Benjamin, en un registro de identidad y la fotografía en una máscara mortuoria.